
"S"
-------------------------------
LG
En esto estaban las mujerzuelas cuando el hijo de Vásquez Pezoa, a la sazón de catorce años, entró corriendo a la hostería como alma que lleva el diablo y casi sin aliento y atropelladamente, dijo a los parroquianos allí reunidos, entre los que se encontraba el pintor:
¡Venid! ¡Venid rápido! ¡Alguien viene! Y a fe que la comitiva es grande según se ve por la polvareda que ha levantado… mi padre me ha dicho que escuchó comentarios del cura pero hasta no ver, creyó que era un invento del viejo. Pues el caso es que los hombres de la Santa Inquisición han prendido a una hereje, pues se dice que es bruja y la llevan a juzgar. Venían por el Camino Real, pero por alguna razón debieron desviarse de su ruta.
¡Están al pasar! ¡Venid!
Se habían acallado las voces, incluso las de las gitanas, para escuchar al chaval con atención. Acto seguido, todos corrieron hasta la puerta de la hostería para ver pasar, según creían, a aquellos santos varones y a la ingrata mujer, pues de sólo nombrarla habíanse hecho a la idea de ver una bruja desgreñada y sucia a la que le faltaría solamente, según el entendimiento popular, la escoba para volar, pues era lógico que si había sido aprehendida no le darían la oportunidad de escapar.
Cual no fue la sorpresa, cuando aquella comitiva se detuvo frente a la hostería de Buttarelli y los esbirros de la Iglesia desmontaron al instante, dando orden de detenerse a los más rezagados. Venían pues dos superiores, que eran quienes habían puesto pie en tierra, detrás, una columna de cinco hombres en sus monturas; en medio, un carretón de madera rústica, con barras en sus laderos y una puerta bien cerrada con cadenas. Detrás de este carretón, otra columna de igual número de hombres que la primera, cerraba la custodia con celo. De más está decir que todos los allí reunidos dirigieron sus miradas expectantes hacia el improvisado calabozo, pues nunca habían visto de tan cerca a una abominable bruja…
Pero aún había otra sorpresa que los dejó a todos de una pieza, pues a través de los barrotes se podía ver a una muchacha morena, de piel tan tersa como una Venus de ébano y con el cabello color azabache tan largo que le cubría su espalda en una cascada brillante. Se notaba que era de buena casa, pues su ropaje aunque roto y sucio, denotaba que había sido de lujo. Su mirada triste hacía juego con el rictus amargo que se dibujaba en su boca. No tendría la moza más de veinte años.
¡Os lo dije! ¡Allí tenéis a la bruja! –dijo el chaval, con orgullo.
Buttarelli, su esposa, las gitanas, y el resto de los parroquianos, no podían dar crédito a lo que veían. En el rostro de Miguel de Zambuno, brillaba un destello especial…
------------------------------
"S"
-¡Válgame, san Onofre! ¿Qué sucede con tanto revuelo?-preguntó el pintor a Buttarelli.-
- Los fraile que traen a una bruja enjaulá pá quemarla ante que cante er gallo.
Zambruno, tomando lugar en primera fila, se acercó con elegancia hasta la comitiva y asomose a la carreta, atusandose el bigote, para volver a mirar de cerca a la doncella que con aspecto arapiento suplicaba perdón entre sollozos cansinos y desesperados.
- (Si es el rostro que he soñado y que vengo buscando por estas tierras, no es posible. no puedo permitir que la quemen antes de llevarla a mis lienzos) -pensó.-
- ¡Eh, usted! deje paso al santo oficio y no interrumpa la comitiva. -ordenó uno de los mozos que guiaba a los caballos.- ¡Posadero!, de cobijo al ganao y prepare viandas para sus mercedes, que vienen cansados y hambrientos. -indicó, a Buttarelli.-
- Perdone, padre, ¿no me recuerda? -preguntó saliendo al paso del derrotado fraile.-
- La verdad es que no, ¿Acaso debería hacerlo?
- Soy Miguel, Miguel de Zambruno. -contestó, puesto enfrente de él, buscando ser reconocido.-
-¿Zambruno? ¿el pintor?
- El mismo. Vuestra merced recordará los lienzos en los que trabajé por petición de su majestad, para engrandecer uno de los conventos dominicos.
- Claro, como no recordar a tan ilustre artista. Lo hacía yo por Francia o Italia, y no crea que lo hemos echado en el olvido. Nuestro Prior anda loco por encargarle nuevos trabajos.¿Qué le trae por estas tierras? , ande pase y comparta mesa con nosotros.
Ante la estupefacción de todos los presentes, Zambruno, tomó mesa junto a los ministros de la Inquisición, sin que rameras y chismosos se acercasen a menos de veinte metros. Un grupo de hombres se encargaba mientras tanto de vigilar a la bruja en las caballerizas.
-¿Viene en busca de inspiración a esta tierra mariana, tal vez? -preguntó fray Facundo, acercándole el vino.-
- Eso es, y espero encontrarla cuánto antes, ya que cobré por adelantado un trabajo para el que no encuentro modelo ni inspiración.-contestó el pintor, orquestando un plan con el que confundir al fraile.-
-¿Quizás busca a un joven rubio y esbelto, para pintar a uno de los arcángeles?
- No, verá...
- Ya sé, ¿busca la dulzura de una mujer blanca y virginal, para una pintura de nuestra santa madre María?
- No, verá, lo que busco es una mujer joven, morena, de cabello largo y sedoso que guarde cierta semejanza con esos rasgos arábicos que dominaron esta zona siglos atrás.
- ¿pero, a quien piensa pintar, hombre de Dios? preguntó entre risotadas sin dejar de masticar a dos carrillos el lechal al horno que les había servido Buttarelli.-
- Quiero pintar a María de Magdala.
- ¿Y eso? ¿Quién hizo el encargo a vuestra merced? -preguntó soltando el lechal de un golpe en el plato,y enmudeciendo al resto de la mesa.-
-No se apure, padre, que el encargo fue hecho por un Prior de Saint Etien.
- Me habíais asustado, Zambruno, mire que hay mucho hereje suelto y pueden involucraros en malos asuntos.
- No se preocupe, porque jamás pintaría en contra de la santa madre Iglesia, por cierto-continuó hablando a la vez que llenaba de nuevo la jarra de fray Facundo.- Si llegamos a un acuerdo, puedo comenzar a pintar para su prior, y así le da vuestra mercé una sorpresa...
- ¿Y haría usted eso por este pobre servidor de Dios?-preguntó el fraile con falsa modestia y desbordando la avaricia por las cuencas de sus ojos.-
-¿Cuánto tiempo se va llevar vuestra dignidad por estas tierras?
- No sé, tal vez dos o tres días, el tiempo de juzgar en San Jorge a la bruja y blasfema que traemos a cuestas.
- No sé, no sé, si al menos consiguiera retrasar ese juicio una semana o diez días, quizás podríamos convertir el sueño de su prior en realidad.-añadió con picardía el pintor.-
-Todo será cuestión de organizarse, Zambruno, pero beba, hombre, beba..."
----------------------------------------